martes, 12 de febrero de 2013

La auditoría interna y la aplicación de las nuevas tecnologías...


Globalización, Internet, nuevos mercados... La creciente complejidad de los entornos en los que se mueven las empresas y especialmente la creciente importancia que han adquirido los Sistemas de Información, hace necesario que los departamentos de auditoria Interna realicen un esfuerzo por anticiparse a los nuevos riesgos antes de que sea demasiado tarde. Para esta tarea es fundamental una perfecta coordinación con los Departamentos responsable de los sistema de información que no siempre existe. El desarrollo de aplicaciones informáticas adaptadas a las necesidades de auditoria es un instrumento básico para cualquier departamento de Auditoria Interna que no quiera perder el tren de los avances tecnológicos.

"El auditor interno no puede mantenerse al margen de las nuevas tecnologías de la información, ya que afectan directamente a su ámbito de trabajo. Las nuevas tecnología más que una dificultad pueden ser una oportunidad para mejorar la posición de la auditoria interna dentro de las organizaciones, convirtiéndose en una apoyo de la alta dirección para mejorar la gestión y garantizar la existencia de un entorno de control adecuado."

El entorno tecnológico en el que viven las empresas ha experimentado un cambio muy significativo en los últimos 15 años. Actualmente cualquier organización cuenta con una red de ordenadores, siendo muchas las que ya cuentan con sus propias páginas web o utilizan el comercio electrónico para comunicarse con sus clientes, proveedores o trabajadores.
En nuestro país, que tradicionalmente siempre se encuentra un paso por detrás en asuntos tecnológicos, además del creciente desarrollo de las tecnologías, diferentes circunstancias han marcado una renovación total en los sistemas de información de todas las compañías. Primero la integración de España en la Unión Europea y el salto a un mercado comunitario, más tarde el miedo al "efecto 2000" y, por último, la transición al euro han sido aprovechados por la mayoría de las empresas para renovar sus sistemas de información y actualizar tanto los equipos informáticos como las aplicaciones utilizadas.
La creciente complejidad de la economía española y su total integración en una economía mundial completamente globalizada nos ha llevado a entornos cada vez más complejos, con un uso intensivo de operaciones completamente informatizadas, comunicaciones por correo electrónico, transacciones comerciales a través de portales en Intranet o comunicaciones con los empleados mediante las Intranet corporativas. Actualmente son frecuentes las relaciones en las que el canal de comunicación básico es nuestro ordenador. La mayor parte de las empresas cuentan con complejos sistemas de información y gestión en su mayor parte enfocados a facilitar y agilizar las relaciones con clientes y proveedores. La expansión de la tecnología ha ido acompañada de la proliferación de términos, en su mayoría de origen anglosajón (CRM, ERP, Business to Business...) que para los no iniciados se convierte en ocasiones en un auténtico jeroglífico.
El departamento de auditoría interna como responsable de la evaluación del entorno de control interno debe mantener el paso de las nuevas tecnologías. Estos cambios no suponen únicamente la adaptación de nuevas herramientas para la realización de su trabajo tradicional, sino que suponen un cambio de mentalidad en cuanto al enfoque del trabajo realizado por los auditores internos.
Para simplificar podemos plantear que la relación del auditor interno con las nuevas tecnologías se establece en tres niveles o planos diferentes. Por un lado, está la forma en que la tecnología está presente actualmente en todas las transacciones de una empresa. Esto supone en muchas ocasiones un cambio en la planificación de las pruebas de auditoría tradicionales, así como en su propia definición. Por otra parte las nuevas tecnologías ofrecen al auditor un amplio abanico de posibilidades para profundizar en su trabajo, aumentar el rendimiento del mismo y permitir un mayor control sobre cualquier tipo de operación. Por último, el desarrollo de las tecnologías supone un nuevo campo que debe ser objeto de supervisión por parte del auditor, surgiendo una auditoría interna especializada en los sistemas de información, con sus propias características, incluyendo legislación específica de obligado cumplimiento.
AUDITORÍA DE PROCESOS DE NEGOCIO Y TECNOLOGÍA
Actualmente cuando se realiza la auditoría interna de cualquier proceso de negocio de una compañía se deben tener en cuenta los sistemas de información. Es raro encontrarse algún proceso dentro del cual los sistemas de información no intervengan de una u otra manera. La tecnología ha pasado a convertirse en el eje de numerosos procesos y por tanto se convierte en un elemento central al plantear la auditoría de los mismos.
Dentro de este entorno, es necesario que el auditor este familiarizado con el funcionamiento de los sistemas de información que intervienen en cada proceso. Para ello debe contar con la información que le facilitan, tanto los departamentos involucrados en los procesos auditados como de la información suministrada por el departamento de sistemas o en su caso de las compañías suministradoras de software. No es necesario que el auditor se convierta en un experto administrador de todos los sistemas de la compañía, pero si que debe tener accesible toda la información disponible en cuanto a su funcionamiento, especialmente en aquellos sectores donde los flujos de información, niveles de autorización o límites juegan un papel esencial.
Por ejemplo a la hora de analizar un proceso de ventas será necesario conocer cómo se gestionan los créditos concedidos a clientes, quién tiene capacidad para aumentar los niveles de crédito o cómo se aprueban operaciones excepcionales a clientes sin crédito o con este ya excedido. Actualmente todas estas transacciones se realizan, bien parcialmente o bien en su totalidad, de un modo informatizado. El auditor deberá contar con toda la información sobre el funcionamiento del sistema y realizar pruebas específicas que le permitan evaluar la confianza en el correcto funcionamiento del sistema.
Gran parte de los controles actuales que existen en los diversos procesos de negocio están automatizados, parcial o totalmente. Por tanto, es necesario que el auditor revise y verifique el correcto funcionamiento de dichos controles. Es bastante habitual que determinados controles, por el hecho de estar integrados en una aplicación informática, no sean adecuadamente validados por los auditores. Esta actitud puede provocar la ocultación de determinados errores o fallos en el sistema de control que pueden tener un gran impacto en la organización.
En este sentido, es muy importante que exista una adecuada colaboración con el departamento de informática, de forma que mantenga informado a los auditores de las implantaciones o desarrollo de nuevas aplicaciones. De esta manera, el auditor conoce desde su implantación o incluso desde su concepción el funcionamiento de los sistemas y qué información debe estar accesible para su posterior auditoría.
No se trata en ningún caso de interferir en las labores propias del departamento de sistemas o influir en la adquisición o en su caso desarrollo de nuevas herramientas, sino simplemente estar presentes desde el inicio en la creación de nuevos sistemas que posteriormente van a ser auditados y, por tanto, deben conocerse con una gran profundidad. De esta manera, el auditor puede conocer de antemano la existencia (o en su caso la falta) de los necesarios elementos de control dentro de la propia aplicación. Si el trabajo del auditor es adecuado puede incluso recomendar la inclusión de determinados controles adicionales que un primer momento y desde un punto de vista plenamente operativo no se habían tenido en cuenta en el desarrollo de las aplicaciones.
HERRAMIENTAS Y APLICACIONES DE AUDITORÍA
El desarrollo de nuevas tecnologías también ha afectado al funcionamiento diario de cualquier departamento de auditoría interna. Desde la realización de cualquier procedimiento, la emisión de los informes o la comunicación con auditados o receptores de los informes todo se realiza ahora utilizando las posibilidades que los ordenadores y las diferentes aplicaciones ponen a nuestra disposición.
Debemos tratar de ver la tecnología no como un problema o un origen de debilidades de control interno, sino como un aliado a la hora de realizar nuestro trabajo, permitiendo una actuación extensiva a todas las operaciones recogidas por los sistemas de información. Gracias a la tecnología el volumen de información procesado ha crecido exponencialmente. Esto supone un incremento considerable en las posibilidades de mejorar el control interno siempre que se haga un uso adecuado de las capacidades que tienen o deben tener todos los sistemas para garantizar la eficiencia, eficacia y adecuada utilización de los recursos. Podemos pasar de unos procedimientos basados en muestras a un análisis sobre el 100% del espectro auditado.
Mediante el adecuado uso de las diferentes aplicaciones que existen en el mercado podemos aumentar considerablemente el rendimiento de nuestro trabajo, así como garantizar la existencia de un mejor entorno de control. Aplicaciones estándar ofimáticas como Microsoft Excel, Lotus o Microsoft Access pueden ser utilizadas para un gran número de pruebas de auditoría.
Si los volúmenes de información son grandes o los formatos en que recibimos la información no utilizan estándares habituales existen otras aplicaciones explícitamente adaptadas para su uso por Auditoría como ACL o IDEA que permiten el tratamiento masivo de datos, así como el cruce de ficheros y el establecimiento de funciones recurrentes a la hora de realizar nuestros análisis.
Un paso más es la utilización de aplicaciones específicas para las actividades realizadas por auditoría Interna. Entrarían dentro de esta categoría tanto las aplicaciones que gestionan los proyectos de auditoría como aquellas aplicaciones de control interno que permiten generar y gestionar alertas dentro del propio sistema de información.
Existen numerosas aplicaciones que permiten al departamento de auditoría gestionar sus proyectos, archivar los papeles electrónicos de trabajo así como realizar el seguimiento de las incidencias detectadas durante la auditoría. En muchos casos este software se deriva del utilizado por las grandes firmas de auditoría en sus trabajos de auditoría externa.
Para departamentos que cuentan con gran número de auditores o que intervienen en numerosos proyectos a lo largo del ejercicio estas herramientas permiten por un lado una mejor gestión de los recursos disponibles, y por otro ahorrar tiempo y gran cantidad de espacio físico en el archivo de la documentación analizada durante la auditoria, permitiendo en muchos casos acceder a esta información con el fin de generar resúmenes o informes de actividad anual que permiten gestionar de una manera adecuada el gran volumen de información que se genera a lo largo de todo el año.
Otros tipos de aplicaciones son las que generan alertas o comunicaciones cuando se produce una incidencia o se incumple uno de los controles establecidos dentro de la organización. Este tipo de aplicación debe ser diseñada específicamente para cada organización, aportando un gran numero de ventajas para grandes organizaciones con numerosas unidades u oficinas descentralizadas. Pensemos, por ejemplo, en las entidades financieras que requieren la comunicación con un gran número de oficinas muy dispersas geográficamente y que realizan diariamente un número elevado de transacciones. La gestión de todas las comunicaciones y el cruce de información que se produce entre estas oficinas y el departamento de auditoría Interna es infinitamente más simple y eficiente si se utilizan las aplicaciones adecuadas.
Todas estas herramientas o aplicaciones exigen un esfuerzo adicional por parte de los auditores, deben recibir formación sobre el manejo de las herramientas específicas del departamento, a la vez que deben utilizar con soltura las aplicaciones de ofimática más habituales para las tareas del día a día y también deben conocer los sistemas y aplicaciones propios de la organización. Por tanto la formación en nuevas tecnologías en fundamental para cualquier departamento que no quiera quedarse atrás respecto a su organización. Como muestra de la creciente necesidad y preocupación por la formación en nuevas tecnologías baste un dato: de los 18 cursos y seminarios ofrecidos por el Instituto de Auditores Internos de España durante el último trimestre del año 2008 y los previstos durante los dos primeros meses de 2009, 6 estaban directamente relacionados con el uso de la tecnología o los sistemas de información (1). Este dato es más todavía más significativo si tenemos en cuenta que la mayoría no iban dirigidos a auditores informáticos, sino a incrementar los conocimientos técnicos de los auditores internos no especializados.
AUDITORIA DE SISTEMAS
Dados los altos niveles de complejidad que han alcanzado los procesos tecnológicos dentro de las empresas estos se han convertido en un proceso propio, susceptible por tanto de supervisión por parte del Departamento de auditoria Interna. El auditor no sólo revisa los sistemas de información en tanto en cuanto están presentes en el resto de los procesos de negocio. Es tal la importancia de los sistemas de información en sí misma que deben ser objeto de auditorias especializadas. Además, en nuestro país se ha incrementado la preocupación de las empresas por la seguridad y la protección de datos a raíz del auge del comercio electrónico y especialmente de la aparición de legislación específica.
No es el objeto de este artículo realizar un desarrollo amplio sobre las características de la auditoría informática o auditoria de sistemas, pero no queremos dejar de subrayar la importancia que tiene en la actualidad en todo tipo de organizaciones. Simplemente comentar que la auditoría de los sistemas debe tener por objeto verificar que los mismos cumplen los requisitos exigibles en materia de seguridad, tanto física como lógica, que existen los planes de continuidad adecuados en caso de catástrofe y que la gestión de las aplicaciones informáticas utilizadas por la organización es la adecuada.
Esta auditoria tiene algunas características especiales. Primero porque son necesarias en cualquier tipo de organización. Cualquier PyME utiliza actualmente ordenadores o gestiona sus propias páginas web. Por tanto, y siempre adaptándose a las necesidades de cada empresa, en todas deben realizarse revisiones periódicas que garanticen la calidad y unos niveles mínimos aceptables de control interno dentro de los sistemas de información. La actual legislación sobre protección de datos de carácter personal obliga a las empresas a realizar auditorías sobre sus sistemas de protección de ficheros, pudiendo ser realizadas por personal interno o externo siempre que cuenten con la adecuada competencia profesional.
Otra características de la auditoria informática es que requiere una gran especialización, siendo necesarios conocimientos específicos sobre determinadas áreas (seguridad, comercio electrónico, bases de datos,...) que las hacen menos accesibles para todos los auditores. Esta especialización hace necesario contar con profesionales con la experiencia adecuada, que salvo para grandes organizaciones suponen un coste excesivo de mantener. Por tanto, la solución más ampliamente utilizada por la mayoría de las empresas consiste en subcontratar estos servicios de auditoria informática a terceras empresas. En estos casos es necesario asegurarse de que la calidad del servicio obtenido es suficiente para garantizar la integridad del entorno de control dentro de la organización.

FUENTE: (1) Página web oficial de Instituto de Auditores Internos de España.     www.iai.es
                José Luis Solís Céspedes, Sergio Martín Díaz. Gerente del Departamento de Auditoria Interna de ERNST & YOUNG
Estrategia Financiera, N.º 203, Febrero 2009, Editorial ESPECIAL DIRECTIVOS

SIDI Consultores Auditoria Interna ISO 9001-200





No hay comentarios:

Publicar un comentario